“Cuando uno se enamora de lo que hace, lo que haces se enamora de ti”

El gusto por la pesca y la cocina nació en mí desde muy temprana edad, inculcado por mis padres, especialmente mi papá, con quién solía ir de pesca desde pequeño. Con caña y carrete en mano disfrutaba de la experiencia desde capturar al pescado hasta la preparación del mismo, con el cierre perfecto al cocinar y degustarlo. Siempre he sido alguien que disfruta mucho la comida y la experiencia de prepararla de la mano de mi familia, compartiendo la pasión y estrechando el vínculo. 

La idea de poner un restaurante surgió en algún momento como plan de retiro, no como algo para llevar a cabo al momento; sin embargo debido a situaciones adversas en mi vida personal, como la pérdida de mi empleo en ese entonces, me orillaron a pensar en opciones. Mi novia, ahora mi esposa, buscó la ubicación en la que podríamos empezar este sueño. Me negaba en un principio a la idea de conocer el lugar, pero accedí; para mi sorpresa tenía mucho carisma y potencial. El nombre fue propuesto por mi mamá. 

Abrimos la primer sucursal en Calle México en Agosto del 2009 con una mano enfrente y otra atrás, con piso regalado por mi hermana y cuñada, mesas de un tío, estéreo de otro tío, tres empleados informales pero mucha pasión por la cocina, con amor por lo que uno hace y muchas ganas de salir adelante. La convivencia, el servicio y la atención al cliente es algo que disfruto mucho, creo firmemente que en Curricanes no hay clientes, sólo hay amigos que no han sido presentados. De esta buena relación con nuestros comensales han surgido muchas de las recetas favoritas del menú, de acercarme a una mesa y preguntar que se les antoja para comer y prepararles algo especial. 

Nos debemos 100% a nuestros clientes, a nuestra ciudad, a nuestro estado, a nuestros proveedores y a cada uno de nuestros empleados que trabajan en esta empresa. Siempre bajo la filosofía de que nosotros tenemos que cuidar a nuestros colaboradores, para captar a los mejores, nuestros colaboradores cuidan a nuestros clientes, y nuestros clientes cuidan a la empresa, volviéndose un círculo virtuoso. 

Totalmente insospechado el llegar hasta donde estamos hoy, pero trabajando siempre bajo la premisa de tratar de ser poco mejor que ayer y poquito menos que mañana. 

GARANTÍA CURRICANES

En Curricanes si no estás satisfecho al 100% con tu platillo, se retira de tu cuenta y te ofrecemos otro del menú